Verónica Lucio Berrocal
Fotografías de Gabriela
Anguiano
Ciudad de México, a 15 de
marzo de 2025. A través de su exposición más reciente, la fotoperiodista
y realizadora mexicana Quetzalli Nicte Ha invita al público de la capital del
país a explorar y cuestionar el papel del género en la sociedad, la relación
entre el amor, el dolor y el placer, y las historias que están viviendo las mujeres
y colectivas mexicanas.
“Sin Vainilla” es el nombre de
esta exposición que desde el pasado 6 de marzo se aloja en las instalaciones de
la escuela de fotografía Página en Blanco, presentando una muestra de fotografías
y videos en tres grandes bloques que tienen como protagonistas a las comunidades
BDSM y Ballroom, y a la lucha de las mujeres mexicanas.
Dentro del primero, el público
podrá encontrar un proyecto documental de la comunidad BDMS de México, quienes muchas
veces viven sus prácticas en la clandestinidad ante una sociedad que las considera
poco aceptables, una reafirmación directa de prejuicios sociales.
El bloque invita a sus
espectadoras y espectadores a cuestionarse sus expresiones de amor y erotismo, entendiendo
a la temática como una práctica que conlleva una gran comunicación y consenso
de parte de sus practicantes, dando paso a la resignificación del dolor y el
placer, y a la libertad de decisión sexual.
“Es necesario resignificar el
dolor y el placer, entender que el dolor puede ser placer y que el placer puede
venir de actos no convencionales del erotismo. El erotismo es súper amplio y
cada pareja está en su libre autodeterminación de llevar esa experiencia a los
límites que cada uno decida”, comentó la autora de la obra.
Para su segundo bloque, la
exposición presenta un recorrido sobre la comunidad Ballroom en la Ciudad de
México. Este grupo surgió en la década de los ochenta en la ciudad de Nueva
York de la mano de mujeres trans negras, siendo un espacio de expresión y
resistencia para la comunidad LGBTIQ+.
Este bloque combina el trabajo
que la autora ha realizado a lo largo de su trayectoria tanto con esta comunidad
en la Ciudad como con el movimiento y las juventudes trans.
“[El bloque] es un tejido
entre los proyectos que yo he hecho tanto de Ballroom, como con adolescencias e
infancias trans, y que tiene que ver con esta postura de decidir y de que uno
debe ser muy respetuoso con las autodeterminaciones de las personas”, mencionó.
El género también es una de
las conversaciones que esta exposición nos invita a repensar, su autora nos
menciona que la comunidad trans mantiene un profundo cuestionamiento de lo que
el género representa para la sociedad:
“Del género vienen un montón de opresiones, un montón de opresiones hacia nosotras, las mujeres, un montón de opresiones hacia los hombres, porque el género es un mandato social; entonces lo trans viene a plantear que el género no es algo fijo, algo que no podamos deconstruir y mover, también intenta reivindicar nuestras identidades desde otras concepciones”.
La última parte de “Sin Vainilla”
nos presenta, por medio de contenidos multimedia, el proyecto “Insumisas”, donde
los feminismos y las mujeres son el tema central. Dos vertientes que han sido
el motor del trabajo de la fotoperiodista, la cual se ha dedicado a seguir y
documentar las luchas de las mujeres y de los feminismos.
En una serie de 12 videos,
producidos por Canal 14 y dirigidos por Quetzalli Nicte Ha, se nos presenta un
mapeo de la lucha y la historia de las mujeres en diferentes territorios del
país, sus formas de vida y sus resistencias. Luchas parecidas, pero que al
mismo tiempo son diferentes.
“Hay distintas formas de
resistir, distintas corporalidades, distintas maneras de enfrentar un mundo y
un sistema patriarcal que nos dice, ustedes están fuera de lugar”, nos platicó.
Esta exposición es resultado
de diferentes posturas, pasiones e inquietudes de su creadora, quien ha
mantenido una búsqueda de la emancipación en general y de ruptura con el sistema.
Descubriendo que el lente puede ser una oportunidad valiosa de exponer las
diferentes opresiones, visibles y no tan visibles, que sufren las mujeres, los
hombres y las personas no binarias, poniendo especial atención en despertar la
liberación sexual y la liberación de los estereotipos de género.
Asimismo, con esta exposición
se busca una nueva manera de crear relaciones con aquello que observamos y dar
peso al trabajo de la persona que sostiene la cámara, pues la fotografía es un medio
sensible donde se refleja la realidad y se entrelazan vidas; por lo que es
necesario dejar de lado la vieja escuela fotográfica.
“Creo que el fotoperiodismo
viene de una escuela en donde era tomar la foto a toda costa, mi primera lucha
es no hacer eso. Quiero trabajar con las personas, primero con mucho
consentimiento, tratarlas con mucha dignidad, tratarlas desde un lugar de
respeto y hablar de cómo las personas quieren ser representadas, porque eso a
mí se me hace importante en los trabajos personales. Tener un diálogo constante”.
En ese sentido “Sin Vainilla”
es un proyecto colectivo entre la fotógrafa y aquellos que participaron en cada
una de las imágenes, con raíces fuertes, empáticas y sensibles.
Por otro lado, Quetzalli Nicte
Ha reconoce que el trabajo fotoperiodístico conlleva retos importantes y aún
hoy se encuentra acaparado por hombres. Sin embargo, hay mujeres que actualmente
y en la historia han abierto el camino para las nuevas generaciones de mujeres
en este ámbito.
“Elsa Medina, para mí es un
referente total de las mujeres fotoperiodistas y de las que hacemos
fotodocumental. Elsa, Frida, Ángeles Torrejón, Mónica González, nos abrieron
camino tremendamente, ellas eran únicas en una redacción llena de hombres. O
sea, ahorita al menos somos 2 o 3 y hacemos como grupito, pero cada vez somos
más. […] Ellas son nuestras predecesoras y yo quiero pensar que estamos
enlazadas todas, somos parte de una misma historia”.
El trabajo de las mujeres en
esta rama ha dotado a diferentes generaciones de historias, llamando siempre ha
seguir creando y contando lo que pasa en el mundo, a enfrentar nuevos riesgos y
encontrar maneras de comunicar las luchas de mujeres con furia, dignidad y fuerza.
Para Elsa Medina, invitada a la
inauguración de esta exposición, la lucha de las fotógrafas y de las mujeres,
en este aspecto, se unen:
“El hecho de que allá muchas fotógrafas
que estén trabajando, es una lucha que se ha ido gestando poco a poco y que
tiene que ver con el individuo y la sociedad, y con el grupo. Es el poder manifestarte
y hacer lo que tú deseas hacer en la vida, es una lucha que no sólo tiene que
ver con las fotógrafas, sino con muchas mujeres, porque no en todos lados es
así y hay luchas que están esperando a ser reivindicadas y ser ganadas”.